Archivo el 3 febrero, 2016

¿Qué derechos y obligaciones tiene el beneficiario de un seguro de vida?

Seguro de vida

En el seguro de vida la figura del beneficiario, la persona en la que en el caso de fallecimiento recibirá la prestación económica estipulada en el contrato del seguro, tiene una importancia especial.

La elección expresa del mismo conlleva ventajas y facilidades en muchos casos a la hora del cobro, pero la cuestión está que no existe esta obligación y por tanto en muchos casos a la hora del fallecimiento podemos encontrarnos que no haya ningún beneficiario designado. Si es así, en caso de fallecimiento, el importe de los seguros de vida lo recibirán los herederos legales de la persona asegurada.

Si en el lado contrario, hay designación expresa del beneficiario, en este supuesto la ley prevé dos formas de hacerlo, o bien en la propia póliza o se puede hacer esta designación expresa en el testamento.

Derechos y obligaciones de los beneficiarios

El derecho fundamental del beneficiario del seguro de vida de vida es el cobro de la prestación económica pactada en la póliza, pero también tiene una serie de obligaciones antes de recibir esta percepción.

Para recibirla, tiene que identificarse ante la entidad aseguradora. Si figura como beneficiario expresamente en la póliza, no tendrá ningún problema, si no es así, tendrá un trámite adicional, presentar la designación correspondiente de herederos efectuada ante Notario, ya sea porque exista testamento o porque sean los legalmente establecidos tras solicitar un certificado de Actos de Última Voluntad. Este documento acredita si una persona, ha otorgado testamento (puede haber realizado varios, siendo el más importante el último de ellos que anula los anteriores) y ante qué Notario o Notarios. De esta forma, los herederos podrán dirigirse al Notario autorizante del último testamento y obtener una copia autorizada del mismo y con ella realizar cualquier acto sucesorio como el cobro del seguro de vida.

El paso siguiente es liquidar los impuestos que conllevan el cobro del seguro de vida. La percepción de dinero por parte de los beneficiarios de seguros de vida como consecuencia de la muerte de la persona asegurada, siempre que el contratante sea distinta persona del beneficiario, está sujeta al Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Con ello, la cantidad recibida por el beneficiario se ha de acumular al valor de los bienes y derechos que formen parte de su parte en la herencia. Pero, con el fin de cobrar el seguro de vida sin esperar la tramitación de la herencia, es habitual practicar una autoliquidación parcial del impuesto por el valor de la póliza, teniendo en cuenta que el resto de la herencia se debe presentar y/o autoliquidar antes que finalice el plazo de seis meses. Las entidades aseguradoras no pueden hacer efectivo el pago de la póliza si no se justifica haber presentado a liquidación la documentación correspondiente o haber autoliquidado el impuesto.

Por último no hay que olvidar otro derecho, poder consultar la existencia de cualquier seguro para poder gestionar su cobro. En España existe desde 2005 un registro de Contratos de Seguros con Cobertura de Fallecimiento. Este registro público dependiente del Ministerio de Justicia podemos encontrar toda la información necesaria para que los beneficiarios de un seguro de vida puedan conocer si una persona fallecida tenía contratado este tipo de productos caso así como conseguir toda la información necesaria para poder reclamar a la entidad aseguradora.

Los españoles aseguran sus casas un 32% por debajo de su valor real

Getty Images/Dimitri Otis

 Las viviendas en España están desprotegidas ante cualquier siniestro, a pesar de tener contratado un seguro de hogar. Esto es así porque los españoles tratan de ahorrar unos euros en esta partida, de pago anual, de cuyo alcance siguen sin ser demasiado conscientes. Las casas españolas están aseguradas un 32% por debajo de su valor real, según un estudio realizado por la División de Hogar de Línea Directa Aseguradora. “Los españoles aseguran sus viviendas por un importe medio de 107.000 euros, mientras que su valor real ronda los 142.000 euros de media, lo que supone que en caso de un siniestro grave, como un incendio, la aseguradora nos abonaría solo 107.000 euros, causándonos una pérdida real de 35.000 euros”.

El infraseguro -se asegura por debajo de su valor-, es una realidad muy habitual en España. Se calcula que existen aproximadamente 10 millones de viviendas infraaseguradas, según la web Kelisto.es. Al no tratarse de un seguro obligatorio, muchas familias han optado por reducir las coberturas de su póliza. Las consecuencias son de calado: en caso de siniestro, la compañía aseguradora indemnizará en la misma proporción que el cliente aseguró el riesgo. Es decir, si debía asegurarse el contenido por 50.000 euros y se asegura en póliza por 25.000 euros, la compañía solo abonará el 50% del siniestro.

Lo mismo ocurre en la cobertura de los daños causados a las casas de los vecinos, donde también hay una diferencia entre el valor de las viviendas dañadas y la cantidad media asegurada, que en ciudades como Madrid o Barcelona puede alcanzar un 20%. Esto implica que si se produce un incendio y la casa del vecino queda destruida, el responsable del siniestro deberá pagar de su bolsillo la cantidad que exceda del valor contratado en concepto de responsabilidad civil. Un ejemplo: “si la casa de nuestro vecino vale 320.000 euros y nuestra cobertura es de 260.000 euros, la diferencia, 60.000 euros, la tendríamos que pagar de nuestro bolsillo”, señala el estudio.

Revisar la póliza cada año

Para Francisco Valencia, director de Gobierno Corporativo de Línea Directa, “en España todavía existe poca concienciación sobre el drama que puede suponer el infraseguro en caso de siniestro grave, como un incendio o una inundación a un tercero, que son más habituales de lo que parece. No en vano, en caso de pérdida total de una vivienda, las aseguradoras cubren exclusivamente el capital asegurado y no el valor de mercado, por lo que es importante que revisemos periódicamente estas cantidades, sobre todo teniendo en cuenta que nuestra vivienda es, en muchos casos, el mayor patrimonio que tenemos”.

La recomendación cae en saco roto. En España aún existen 8,4 millones de casas sin seguro del hogar, un tercio del total. Este producto sigue sigue siendo un gran desconocido, ya que más de 10 millones de propietarios no saben la cantidad por la que tienen aseguradas sus viviendas, 13 millones ignoran sus coberturas y otros tres millones no saben ni cuál es su compañía de seguros actual. Algo que contrasta y mucho con el conocimimiento que los españoles tienen de su seguro del automóvil.

Casi 17 millones de propietarios desconocen qué pasaría con el pago de su hipoteca si su vivienda se destruye por un siniestro y casi 18 millones no saben quién se haría cargo de los daños causados a los vecinos. Además, alrededor del 40% de los propietarios confiesa que no vuelve a revisar las condiciones y el precio de sus pólizas después de contratarlas, pese a que hagan obras de mejora en sus viviendas o su valor de mercado se incremente.

Una realidad con la que se toparon de lleno los habitantes de Lorca (Murcia), que tras el seísmo ocurrido ahora hace cuatro años y medio, comprobaron cómo la indemnización de las aseguradoras por sus viviendas no cubría el valor real de sus casas y que incluso era necesario tener contratada una póliza de seguros de hogar para acceder a las indemnizaciones del Consorcio de Compensación de Seguros para cubrir la catástrofe.

Para evitar el infraseguro resulta útil calcular el capital real del contenido realizando un inventario y revisarlo anualmente, en caso de ampliarlo o reducirlo. Para el capital real del continente, hay que multiplicar los metros cuadrados construidos (incluyendo elementos comunes si los tiene) por el valor del metro cuuadrado que tenga el inmueble. El valor se puede averiguar en la web del Catastro.

Extremadura, la más accidentada

La accidentalidad media en las viviendas españolas es de un 33,2%, aunque Extremadura (48,7%), Madrid (43,8%) y Andalucía (40,4%) son las regiones que más accidentes domésticos registran, según el estudio de Línea Directa Aseguradora, que emplea datos sectoriales de la patronal UNESPA. Por contra, Cantabria, La Rioja y Canarias son las que menos siniestros declaran, con medias que no llegan al 24%.

La cuantía media de los siniestros en el hogar es de unos 373 euros, según datos de ICEA y UNESPA. Mientras que Extremadura (232 euros), Andalucía (290 euros) y Asturias (296 euros) son las comunidades con siniestros de menos gravedad, Cantabria, Baleares y País Vasco son los que registran siniestros más costosos, con unos importes medios de 531, 480 y 395 euros respectivamente. Los motivos van desde el tipo de construcción de cada comunidad hasta el precio medio de la mano de obra en cada territorio, pasando por razones tan diferentes como la climatología, el nivel de aseguramiento o el poder adquisitivo.

 

Fuente:

http://economia.elpais.com/economia/2015/12/16/vivienda/1450263663_758917.html